There is a shortage of policy studies concerning educational transitions, especially transi-tions within the compulsory schooling system. This article presents a post-structural policy study of Swedish school transition policy, drawing on Bacchi’s (2009) What’s the Problem Represented to be? (WPR) approach. The problem representations identified in national steering documents and local-level policies are related to a drop in attainment and could be described as a lack of information (of individual students’ needs), a lack of coordination and a lack of trust. These problematisations are connected to both an individualistic discourse and a new public management discourse. Transition is viewed as a short-term event rather than an adaptation process, and as a “special education problem”. This places teachers in the background in favour of special education needs coordinators, and measures students against a norm of not needing support during transitions. While improving possibilities to support students, these representations also risk labelling students in need of support as deviant and/or deficient.
Hay una escasez de estudios de políticas sobre las transiciones educativas, especialmente dentro de la escolarización obligatoria. Este artículo presenta un estudio postestructural de la política de transición sueca basado en el enfoque de Bacchi (2009). ¿Cuál es el problema representado? (QPR). Los problemas identificados en los documentos directivos nacionales y las políticas locales están relacionados con una caída del rendimiento y podrían describirse como falta de información (de las necesidades individuales de los estudiantes), de coordinación y de confianza. Estas problematizaciones están conectadas tanto con un discurso individualista como con un nuevo discurso de gestión pública. La transición se considera un acontecimiento de corto plazo más que un proceso de adaptación y un «problema de educación especial». Esto coloca a los docentes en un segundo plano a favor de los coordinadores de necesidades de educación especial y cualifica al alumnado según la norma de no necesitar apoyo durante las transiciones. Si bien mejoran las posibilidades de apoyar al alumnado, con estas representaciones también se corre el riesgo de etiquetar como desviados y/o deficientes a los estudiantes que necesitan apoyo.